EFICACIA DE LA PALABRA DE DIOS OÍDA CON FE

Cómo penetra hasta lo más hondo del espíritu, y por las junturas más estrechas penetra sutily se desliza hasta los recodos más ocultos.

Viviente es la Palabra de Dios y activadora de obras; es más tajante que espada alguna de dos filos, que penetra hasta la división del alma y del espíritu y de las coyunturas y de las  médulas y discierne los sentimientos y pensamientos del corazón; y no hay criatura invisible en su presencia pues todo está desnudo y descubierto ante sus ojos, delante de quien tendremos que dar cuenta.

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Nuestra Fe en el Corazón de Jesús

Teniendo pues a Jesús que ha penetrado los cielos mantengamos firme la fe que profesamos sabiendo que es muy capaz de compadecerse de nuestras flaquezas, pues Él fue muy probado en todo a semejanza nuestra excluido el pecado.

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Lleguémonos pues con fe segura al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia y ser socorridos en el tiempo oportuno.

Jesús, aun con ser Hijo aprendió de las cosas que padeció a tener  obediencia (=Fe) y consumado vino a ser para los que le obedecen (=le tienen Fe) causa de salud eterna.

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5, 11-14 + 6, 1-8

Es una pena qué ignorantes de las cosas de Dios y del espíritu son los cristianos, perdiendo el tiempo en enseñar de continuo los rudimentos de la Verdad Cristiana. Los mismos predicadores son realmente analfabetos de la Verdad.

Acerca de lo cual es mucho lo que tenemos que decir y no fácil de enseñar, ya que os habéis tornado torpes de oído. Porque debiendo, después de tanto tiempo, ser maestros, tenéis otra vez necesidad de que se os enseñen los primeros rudimentos de la doctrina, y habéis llegado a tener como bebés, necesidad de leche y no de manjar sólido.

Pues todo el que está criándose a leche, es inexperto para la doctrina de la santidad como párvulo que todavía es. Pero de los hombres maduros es el manjar sólido; el manjar sólido es de aquellos que por la costumbre tienen (connaturalidad) los sentidos internos acostumbrados sin estudio al discernimiento (sutilezas, diferencias y profundidades) del bien y del mal.

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Por tanto dejemos la enseñanza elemental acerca de Cristo y tendamos a lo perfecto. No volvamos a las primeras nociones, las de cuando nos convertimos; no echemos los fundamentos de los primeros días, como son el arrepentimiento del pecado y de las obras muertas, la fe incipiente en la Religión, las liturgias del bautismo y la imposición de las manos (la confirmación) y ciertos elementales actos litúrgicos, la doctrina sobre la resurrección de los muertos y sobre el juicio y la vida eterna.

Y ésto vamos a hacer si Dios quiere. Porque estar siempre empezando es estar siempre cayendo. Y ese caer  vez, tras vez y recaer equivale a no convertirse de veras; pues cuanto es de su parte crucifican de nuevo a Cristo, el Hijo de Dios, y lo exponen a irrisión y pública ignominia.

Porque la tierra que bebe la lluvia que frecuentemente cae sobre ella, si produce plantas provechosas a sus labradores, participa de la bendición de Dios; mas la que produce espinas y abrojos es reprobada, y cerca está de ser maldecida, cuyo término es ir a las llamas.

6, 9-12, 18, 19

Reconozco vuestro amor grande a Dios, por la caridad, por los servicios con que habéis servido a los Suyos y los que seguís prestando. Pero mantened la firmeza en vuestra FE como Cristo y no os volváis flojos.

Mas respecto a vosotros, queridísimos, pensamos resueltamente cosas mejores y próximas a la salvación. Pues Dios no olvida vuestra labor y el amor que Le tenéis con los servicios que habéis prestado a los Suyos y los que seguís prestando (=la caridad cristiana). Pero queremos que cada cual de vosotros mantenga plena firmeza de vuestra fe, hasta el fin; de tal manera que no os volváis flojos e indolentes sino plenos imitadores de aquellos que por la fe, con pleno aliento, llegan a la herencia de lo que se les ha prometido.

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Abraham así fue y aguardando con gran ánimo alcanzó la promesa de Dios, el cual no engaña; y nosotros igual si nos agarramos a la promesa que Dios ha puesto delante de nosotros; fe a la cual nos acogemos como ancla segura, como se agarró Jesús precediéndonos.

8, 8-12       

Cristo posee un sacerdocio más excelente que el antiguo y que ninguno. Los hombres no permanecieron fieles a Mi llamada y yo Me desentendí de ellos. La nueva religión serán leyes no escritas sino grabadas en el corazón. Todos Me conocerán sin necesidad de leyes ni de maestros. Y no habrá ya más pecadores entre todos ellos.

Cristo posee un sacerdocio sagrado tanto más excelente cuanto que es mediador de una alianza mejor con los hombres, más que la del Antiguo Testamento. Por eso dice el Señor: "vendrán días mejores que los del Antiguo Testamento. Como ellos no permanecieron fieles a Mi Alianza, Yo me desentendí de ellos", dijo el Señor.

Y esta es la Nueva Alianza: "Pondré mis leyes en su mente y las inscribiré en su corazón, y así Yo seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo. No tendrá que instruir cada cual a su vecino, ni a su hermano, porque todos Me conocerán desde el mayor hasta el menor. Yo seré entonces propicio para perdonarlos, y de sus pecados no Me acordaré más."

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9, 11

Los sacrificios no serán mediante sangre de animales sacrificados, sino mediante la sangre de Cristo, para que vuestro culto sea digno del Dios grande.

Cristo penetró como pontífice máximo en un tabernáculo más amplio y perfecto que (es el cielo) no es de esta creación, ni mediante sangre de animales sacrificados, sino mediante su propia sangre, consiguiendo para nosotros una redención eterna. La sangre de Cristo que por el Espíritu Santo se ofreció a Sí mismo inmaculado a Dios, purificará vuestra conciencia para que vuestro culto sea culto vivo que purificará de obras muertas vuestra conciencia para que vuestro culto sea digno del Dios viviente.

10, 5-17

Hemos sido santificados mediante la oblación del Cuerpo de Cristo, sacrificio de eficacia eterna de Quien se sentó a la derecha del Padre, derrotados Sus enemigos a sus pies y por otra parte, escritas Sus leyes en las conciencias de los Suyos.

Hemos sido santificados mediante la oblación del cuerpo de Cristo de una vez para siempre. Cristo habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio de eficacia eterna, se sentó a la diestra del Padre,  aguardando a que sus enemigos sean puestos como escabel de sus pies. Mientras que a los suyos dirá el Señor: "Pondré mis leyes no en tablas sino en sus corazones, y se las escribiré en su alma, y de sus pecados no me acordaré ya más."

10, 22-24 + 26-29

Lleguémonos a Dios con la plena fe, la esperanza y la mutua caridad. Terrible porvenir y castigo para el que no persevera.

Así pues lleguémonos a Dios con sincero corazón y con plena fe, manteniendo inconmovible la esperanza; atendámonos los unos a los otros por la caridad y sus buenas obras.

Si no perseveráis y pecáis después de haber recibido la Verdad, os aguarda una pavorosa expectación del juicio y el ardor vengativo del fuego. ¿De cuánto castigo no será juzgado el que pisoteó al Hijo de Dios, y consideró inútil la sangre de la alianza con que fue santificado, y ultrajó al Espíritu de la gracia? Sabemos que Dios dijo: "a Mí me corresponde la venganza y yo dará a cada cual su merecido". Y también: "Horrendo es caer en las manos de Dios vivo".

10, 32-39

Grandísimo mérito el vuestro en los días pasados cuando con fortísima fe permanecisteis fieles a Dios en medio de crueles persecuciones. Por la fe viviréis; pero quien desfallece y no persevera perderá el favor de Dios.

Acordados de los días pasados, en que habiendo sido iluminados por la luz de Cristo, soportasteis recio combate de padecimientos, por una parte maltratados entre burlas y golpes, convertidos en público espectáculo, y por otra, resultando solidarios de los que se hallaban en semejante situación; porque compartisteis los padecimientos de los encarcelados, y soportasteis con gozo el robo de vuestros bienes, sabiendo que poseéis una riqueza mejor y permanente.

No perdáis vuestra fe llena de esperanza, a la cual está vinculada una gran recompensa. Porque es necesaria la gran paciencia de la fe, hasta que habiendo cumplido la voluntad de Dios, alcancéis la gran promesa.

Porque "todavía un poquito, solo un poquito, y el Que ha de venir vendrá y no tardará, y mi seguidor vivirá por la fe. Pero si se acobardase, no gozaría Mi alma en él".

Pero nosotros no somos hombres de cobardía para perdición sino de fe, para salvación del alma.

11, 1-7

Estupenda definición de la Fe - Ejemplos maravillosos de Fe en la Biblia.

Es la Fe una convicción de las cosas que se esperan; plena seguridad de las cosas que no se ven.

Por ella merecieron aplauso y premio nuestros antepasados.

Por la Fe sabemos haber sido los mundos creados por la palabra de Dios.

Por la Fe ofreció Abel a Dios un sacrificio superior al de Caín dando Dios testimonio de que era justo.

Por la Fe fue Enoc trasladado para que no viese la muerte, pues Dios le trasladó porque le había sido especialmente grato a Dios. La Fe es necesaria para llegarse a Dios; tal Fe cree que Dios existe y que premia a los que Le buscan.

Por la Fe Noé, avisado por Dios de cosas que todavía no se veían, inspirado por un religioso temor, construyó un arca para salvación de su casa; fe por la cual condenó al mundo y fue constituido heredero de la santidad; la cual lo es en la medida de la Fe.

11, 8-20

El famosísimo ejemplo de Abraham

Por la Fe Abraham al ser llamado, obedeció saliendo para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba. Por la fe emigró habitando en tiendas de campaña, porque aguardaba la ciudad sobre cimientos cuyo artífice es Dios. Por la Fe también la misma Sara ya fuera de edad cobró vigor para la fundación de un linaje. Y sucedió así que de uno solo Abraham y éste también amortecido procedió como las estrellas del cielo en muchedumbre un linaje como las arenas del mar, innumerable.

11, 13

En la fe murieron todos éstos sin haber ellos logrado las promesas, solo de lejos viéndolas y saludándolas y confesando que eran extraños y forasteros sobre la tierra. Pues los que tal dicen dan bien a entender que andan en busca de su patria, suspirando por la celestial.

Por lo cual Dios no se avergüenza de ellos, ni tiene a menos ser apellidado Dios suyo.

11, 17

Por la fe Abraham puesto a prueba ofreció a Isaac su hijo; el primogénito, el único, en quien estaba puesta la promesa expresa de Dios de "una posteridad que llevará tu nombre". Pensaba Abraham que poderoso es Dios para resucitarlo de entre los muertos; lo cual por cierto resultó una figura de la resurrección de Cristo.

11, 23-29

La Fe de Moisés

Por la fe Moisés, repudió el ser llamado hijo del Faraón refutando por riqueza mayor el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto. Por la fe pasó con el pueblo de Dios el mar Rojo como por tierra seca, en la que, aventuradas las tropas egipcias, se ahogaron.

11, 32-39

La Fe de muchos israelitas a lo largo de la Biblia.

¿Y a qué seguir diciendo? Me faltaría tiempo, recorriendo la historia de los Jueces y Profetas, y otros muchos, los cuales por la fe conquistaron reinos, obraron santidad, alcanzaron promesas, taparon bocas de los leones, extinguieron la violencia del fuego, escaparon al filo de la espada, recobraron la salud, se hicieron fuertes en la guerra, y diversas mujeres recobraron sus difuntos, gracias a una resurrección.

Por la fe hubo otros que padecieron ser estirados en el potro, no admitiendo la liberación por rescate, a fin de alcanzar una resurrección más valiosa. Otros experimentaron ludibrios y azotes y además cadenas y cárcel. Fueron apedreados, sometidos a tormento, aserrados, muertos a cuchilladas, anduvieron errantes, cubiertos de zamarras y pieles de cabras, faltos de todo, atribulados, vejados, de los cuales no era digno el mundo, extraviados por despoblados y montes y cuevas y cavernas de la tierra.

12, 1-3

A lo largo de nuestra vida no cesemos de mirar a Jesucristo el ejemplo más grandioso de Fe. Miradle y no desfallezcáis.

Por tanto, también nosotros, teniendo tantos ejemplos que a manera de nube nos rodean, sacudiendo toda tentación y pecado que insistentes nos asedian, corramos con la paciencia de la fe todo el recorrido de la vida, fijos los ojos en Jesús que nos precede, fundador, consumador y modelo de la Fe; El cual renunciando al gozo que pudo tener, optó por la cruz y no le importó el desprecio; y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

Tomadle por modelo al que tal contradicción sostuvo contra sí de parte de los pecadores. MiradLe y no desfallezcáis.