PADRE Y MADRE A LA PAR

 

Eso ya en cada caso y momento pertenece a tu propia devoción, a la necesidad de tu suceso, a la suavidad y descanso de tu alma, al estímulo de tu fe, y al reposo que necesites en Sus brazos. Enseña Ramakrishna: «aquellos que conocen la Verdad saben que el Padre que está en los cielos es la Divina Madre del universo, Lo Inefable Puro Brahman; Lo Real es adorado como Padre Divino o Divina Madre» — «supón que un padre tiene cinco hijos; alguno de ellos le llama "papá"; otro únicamente puede pronunciar "pa" o "ba"; él sabe que son muy nenes todavía y no pueden nombrarle correctamente; pero los ama igual que pronunciando mejor; así a Dios cada uno Lo ve como mejor le va» (Enseñanza). Ramakrishna mismo pasaba de Padre a Madre en el mismo párrafo: «dos palabras me afectan en lo más íntimo "Khash" (Hacedor) y "Ba" (Padre); mi Divina Madre es la que "hace" todo, La Hacedora; y yo soy meramente un instrumento en Sus manos; siento de continuo que soy Su hijo».

 

Tan inspirados los Alvars cantan devotísimos lo Padre y Madre que es Dios para ellos. Vipranarayana (s. VII): «la suprema efulgente Persona residente en Srirangan, ceñido por las rubias aguas del Kavari, es mi Padre y Mi Madre también» — «¿no aparta de mí la desgracia, diciendo: "este es mi chico? ¿cómo Yo no he de irle a ayudar?"». Y el gran Nammálvar (s. IX): «Tú eres la Madre que me saca adelante; Tú eres el Padre que me hizo nacer».

 

Semejante en China, el Libro de las Odas que tanto admiraba Confucio: «Altísimo Cielo (Dios), nuestro Padre y nuestra Madre, mírame inocente metido en grande trastorno!». Los budistas presentan igual al Buda trascendente: «Buda es a la vez Padre y Madre para la gente; hay que hablar al niño con palabras infantiles» (Mahaparinirvana).

 

Por lo general, el hombre es infantil; infantil no sólo en sentido negativo (por deficiencia culpable, incompleto, a medio hacer); sino también en positivo (= la hormiga es diminuta por su ser, y siendo diminuta está completa en su graciosa pequeñez; pero ¡es pequeña, grácil, impotente y diminuta!). Para el infantil negativo es senda proporciona da hacia Dios mirarle Padre — Madre. Para el infantil positivo, es un refugio óptimo en las horas de peligro fiero, de dolor acerbo o desoladora oscuridad; el hombre al fin y al cabo, por muy grande que sea, por muy fuerte, por muy santo, es siempre un niño débil cuya fortaleza no está en él, sino está en Dios; entonces por entero es débil, balbuciente torpe para conocer al Espíritu y en Él estar. Dios en parte es una parte del ti, y sin esa Parte te desmoronas ni podrás tenerte en pie.

 

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El alma puede lograr un concepto de Padre y Madre a la par; para tal concepto no existe vocablo, es cierto; ni siquiera lograrán muchos el concepto único dual, aunque sí una alternancia sucesiva, suficiente y rica. En religiones arcaicas Dios es llamado Padre — Madre, Cielo — Tierra, Sol — Luna, etc. En Méjico para las sucesivas culturas antiguas, Ometeotl era Padre — Madre de los dioses, y el nombre más conocido fue Quetzalcoath, que era Padre — Madre a la vez. Entre los Incas, Viracocha su Dios principal era Padre y Madre a la vez, «Tota — Tonam» = nuestro Padre — nuestra Madre; dice así el principio de un himno: «oh Viracocha, Señor del universo! seas Tú ahora masculino, seas ahora femenino...» — «la luna y las estrellas son la falda que cubre Su aspecto femenino».

 

En el Bhag. Gita revela Dios (Krishna): «Yo soy el Padre y la Madre de este mundo» (9). Lo recoge el Skanda Purana: «Tú eres el Ser siempre bendito, el que a Tus devotos amas; Tú eres el Padre y la Madre de todos» (2,27). Así la plegaria de los indios iroqueses (Canadá) en la cosecha: «Tú Dios mío, Tú Madre mía y Padre mío! es casi nada lo que Te ofrezco; Tú Madre mía y Padre mío, yo comienzo hoy la cosecha... ¿Cuándo podré de nuevo hablarte? oh Padre mío, Madre mía! pero he de volver a rogarLe». Así en el África Negra los Serer: «oh Señor que no tienes señor sobre Ti, ni hay fuerza fuera de Ti, el único que no debes a nadie: en Tu mano paso el día, en Tu mano paso la noche ¡Tú eres mi Madre y mi Padre!».

 

Linda muy linda esta oración babilónica del siglo VIII antes de Cristo: «el pecado que he cometido, transfórmalo en bondad; que el viento se lleve mi falta; tranquilícese Tu corazón hacia mí, como el de una verdadera Madre; como el de una verdadera Madre y un Padre verdadero».

 

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En dos conceptos Padre y Madre, representamos Lo Que en realidad es uno; pero no se desasosiegue el devoto, porque Dios mismo es quien revelándose le invita a ir a Él por esos dos. Por los dos, alternándolos, yuxtaponiéndolos, sumándolos, el humano más sencillo puede ir a Dios; ni pretenda lo que está más allá de su vuelo corto, porque nada conseguirá; pero al pequeño Dios lo alza a Sí. Quédese el pequeño en su pequeñez y no se empine hasta que Dios lo alce; que ya avisó Cristo: «de los niños es el reino de los cielos» — «que ya dice Dios: de ellos Me hice alabar » — «si no recibís a Dios como niños, no lo recibiréis». Entiende el pequeñín mucho de Padre, y muchísimo de Madre; vaya pues el hombre a Dios por Padre y Madre.

 

En las religiones de la India hay quienes presentan a Padre y Madre como dos seres distintos; no es que lo sean, sino que los presentan así en sus palabras y oraciones, aunque ambos son uno. Por ejemplo, esta oración de Yamunacarya en su devotísimo Strotaratna: «Tú eres el Que está sentado con Sri (la Diosa), la Que por Sus atributos, belleza, juego y bondades, es siempre una competencia Contigo, y Contigo la única; la Que crea delicias para Ti sin precedente, aunque Ella está comprendida en Tu propia forma cósmica» (38).

 

Le adoramos distinto, aunque Él es el Todo nuestro; tan Todo que por eso se presta a parecer distinto: «el Divino es mi Madre, es mi Padre; el Divino es mi Señor, es mi Amigo; el Divino es mi Benefactor, es mi Todo en todo — no conozco a ningún otro, no, no» (Ramarakstrota).

 

Vijoyananda, discípulo de Ramakrishna, explica: «los que conocen la Verdad saben que el Padre que está en los cielos, es la divina Madre del universo, el inefable Puro Brahman; Lo Real, Brahman, es conocido como Padre divino y Madre divina; Madre Kali que mata a los demonios y sus secuaces, y bondadosa colma al devoto de amor: terrible y amorosa al mismo tiempo». Por Padre y Madre, es bondadoso; pero el malvado sepa que si persevera malvado, no hay sólo Padre y Madre en Dios, sino que hay más: ese «más», terrible, ¡no lo despiertes!

 

Volviendo a nuestro Padre y Madre, sépase que los Sivaítas representan a veces a Dios (Siva), como un ser humano, la mitad derecha varón, la otra mitad mujer: ¿qué iban a hacer si querían ostentarLo Padre y Madre a la vez? Esta clase de imagen nómbrase «ardhanarishvara» = «el Señor medio mujer». Cargada brevedad la del apelativo sagrado con que Egipto nombra al Dios Atum, cuando lo proclama «el Gran Él — Ella».

 

En el Evangelio cristiano se habla del «seno» del Padre donde está el Hijo; por añadidura, el Espíritu que con El está en la misma Esencia, es denominado con la denominación femenina «Ruah». Clemente de Alejandría en los primeros tiempos cristianos habla también de «el seno del Padre», y afirma que «el propio Dios es Amor, y por amor se nos hizo Mujer; lo inefable de Él es Padre, y lo compasivo hacia nosotros hízose Madre». Son maneras de expresarLo, Padre y Madre; aunque en el esfuerzo de distinguir con precisión lo indistinguible, habla del Padre omitiendo lo viril del amor; sin embargo la frase es conmovedora y, en su contenido, verdad. Aunque hay más.

 

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¡Oh piadoso que meditas y ensalzas e invocas! canta como un cántico a dúo, ahora a la Madre, ahora al Padre, con Ramakrishna y Cristo.

 

A la Madre (Evangelio de Ramakrishna).

«¡Oh alma mía, estrecha contra tu corazón a mi Madre querida — deseos... apártalos alma mía — gocemos solamente de Su presencia y permanezca exclusivamente de compañera nuestra la lengua para clamar: Madre! Madre!». «Tu sagrado nombre, oh Madre, repito noche y día; Tu nombre que trae la salvación a tus hijos — si no me salvo, oh Madre, ¿quién quedará para repetir Tu nombre?».

 

AL PADRE (Evangelio de Cristo).

«Mi Padre siempre está conmigo» —

«Padre, te doy gracias, porque siempre me oyes; lo digo por esta gente que aquí está, para que sepan que Tú eres el Padre, y que yo soy el mensajero Tuyo a ellos» —

«Las palabras que digo no son mías; me las ha dado el Padre; yo digo lo que Le oigo» —

«Se abrió el cielo y resonó esta voz del Padre: tú eres mi hijo, el predilecto; en ti Me complazco» —

«El Padre está en mí, y Él es el que obra».