POESÍA A DIOS

 

 

ERES MADRE

Porque más que una madre me engendraste,

porque más que una madre, en tu seno me llevaste,

me pariste,

a tus pechos me criaste

y en pañales me envolviste.

Eres madre, porque cuando concebiste,

más que una madre, de tu ser me diste,

me cuidaste y a cuidarme siempre existes.

Eres madre, porque más que una madre me mimaste,

me meciste, acurrucaste,

y así te encariñaste,

que apartarte de mí ya no pudiste.

 

ERES PADRE

Porque más que los padres trabajaste, te afanaste,

incluso te descarnaste y de comer me diste.

Eres padre; pero más que un padre, porque casa mejor me construiste,

creando cielo y tierra y cuanto existe;

pero más que un padre, porque más me perdonaste,

transigiste y me esperaste.

Eres padre, porque más que los padres me abrazaste y regalaste,

educaste, promoviste,

y mi herencia preparaste.

Eres padre; pero más que un padre, pues que me engendraste

porque antes de existir me conociste,

y para ser mi padre me creaste

por lo mucho que siempre me quisiste.

 

ERES ESPOSO

Porque más que esposo te me diste,

me abrazaste, te entregaste,

te fundiste.

Eres esposo; porque más que esposo conmigo te acostaste

y a tu lado me dormiste,

conmigo disfrutaste y contigo disfrutar me hiciste,

me destrozaste,

me absorbiste.

Eres esposo; pero más que esposo, con semilla mejor me fecundaste

y maravillas de hijos me obtuviste.

 

ERES NOVIO

Porque más que un novio de mí te enamoraste,

tus palabras secretas me dijiste,

conmigo sin cesar charlaste,

jugaste, te escondiste,

te mostraste,

te reíste.

Eres novio; porque más que un novio

a mis puertas esperaste,

te alocaste, te cegaste,

a mí te prometiste;

enloqueciste y luego te casaste;

y cuando esposo fuiste

y esposo resultaste,

novio seguiste.

 

ERES FLOR que me aromaste,

dama de noche que mis noches con esencias embriagaste,

rosa te me abriste,

te engalanaste y oliste,

nardo, me embalsamaste,

jazmín, me perfumaste,

magnolia, tus fragancias me esparciste.

 

ERES COLOR que todo coloraste,

verde que a los prados verdeciste,

blanco que a las nubes blanqueaste,

azul que a los cielos azulaste,

rojo que fuego y sol enrojeciste.

 

TODO LO ERES, MI DIOS:

todo por Ti y para mí;

eres mi vida y aliento,

mi alegría y fantasía,

mi bebida y mi sustento;

eres mi esclavo y mi dueño,

eres grande, eres pequeño,

infinito y muy chiquito,

eres niño, eres cariño,

eres sabio, eres sencillo,

eres luz y oscuridad,

misterio y diafanidad,

eres la noche y el día,

realidad y fantasía.

 

TODO LO ERES, MI DIOS:

eres padre y eres madre,

eres esposo y esposa,

eres novio y eres novia,

esperanza y posesión;

eres la verdad posible y la verdad imposible,

cognoscible incognoscible;

eres justicia y cariño,

el vacío y la abundancia,

el acierto y desatino,

agua pura y puro vino;

eres contacto a distancia,

eres humano y divino.

Eres amor.

 

TODO LO ERES, MI DIOS:

perdedor que siempre gana,

ganador que nunca gana;

inacción y movimiento,

indiferencia y empeño,

eres realidad y sueño,

lo más movible e inmovible,

un imposible posible;

haces todo y nada haces,

todo tienes, nada tienes,

eres el bien sin los bienes.

Dolorido, no te dueles,

no te mueves y con todos te conmueves,

impasible, el más pasible.

Eres calma y huracán,

eres la quietud y el viento,

la palabra y el silencio,

eres materia, eres alma,

y ninguna de las dos.

 

TODO LO ERES, MI DIOS:

instante y eternidad,

la violencia y la inviolencia,

eres el puño y la palma,

la tempestad y la calma,

eres la ciencia sin ciencia,

ingenuidad y experiencia,

eres vergel y desierto,

la montaña y el abismo,

la senda y el laberinto,

eres último y primero;

eres amor, eres miedo,

miedo que dobla al amor

y desaparece el miedo,

desaparece y está.

Eres persona, eres cosa;

no se atina qué eres más,

si la persona o la cosa.

Eres anciano, eres joven,

colmo de la juventud;

sol oriente y occidente;

si naciente, luz enciendes,

si poniente, maravillas a la luz.

 

TODO LO ERES, MI DIOS:

eres ausente y presente,

eres varón y mujer,

siendo Dios eres La Diosa,

la trascendente mujer,

la belleza más hermosa,

encanto de todo ser;

eres la cosa preciosa,

la preciosa menos cosa,

mas la cosa más preciosa

¡oh transcendente Mujer!

Contradicción armoniosa:

eres música sin notas,

sed que la sed agotas,

la nada y el universo,

el más mismo y más diverso;

armónica contradicción

que casas el sí y el no.

Eres hoy y eres ayer,

eres el ser y el no-ser,

eres alguno y ninguno,

eres el uno y el dos,

no siendo yo, eres mi yo;

eres la vida y la muerte

de otra suerte:

porque Tú muerte, eres mi vida;

porque Tú vida, eres mi muerte.

Tú mi vida, Tú mi muerte, Tú mi Dios.

Aprieta, apriétame fuerte,

haz que los dos seamos uno.

Mas por vivir el amor,

aunque el dos, ya no es el dos,

sino el uno,

haz que el uno sea el dos.

 

P. Ayúcar